Nuevo libro

Muchas citas, cero dramas

Si acabas la mayoría de tus citas diciendo “Mátame, camión”, este libro es para ti.

Ay, amiga, esa también solía ser yo.

Esa chica que sentía una mezcla de rabia, frustración, decepción y desesperanza cada vez que una de mis citas no iba bien.

Cuando no se parecía a sus fotos. O cuando el rato se me hacía interminable. O, simplemente, cuando el susodicho desaparecía después de habérnoslo pasado muy bien.

Pero déjame que te cuente una historia.

Un día, quedé con alguien que había conocido en Bumble y quizá estaba demasiado interesado en mis estilismos. Alguien un tanto intenso, pero que lo compensaba con su físico y un cierto encanto.

Acabábamos de pedir cuando se inclinó hacia mí y me dijo: “Tengo que confesarte algo”.

Me preparé para lo de costumbre: “No estoy listo para una relación” o "Mi trabajo es mi prioridad en este momento", o incluso "Mi perro no se lleva bien con nadie".

En cambio, lo que me soltó fue: “Tengo novia”. Y lo dijo en el mismo tono en el que un camarero te lee el menú del día.

Y añadió: “Pero me encantan las mujeres que llevan vestidos, usan pintalabios (no le había llegado el aviso de que ahora se llaman "labiales") y se pintan las uñas. Como tú. Mi novia es más de vaqueros y deportivas.”

Se encogió de hombros, como si lo que acababa de decirme fuera lo más normal del mundo. “Mi corazón es suyo, pero necesito a una mujer como tú”.

Aaaaaaacabáramos.

Lo primero que pensé fue: Bueno, pues ya tengo récord para la cita más corta de la historia. Pero preferí tirar por el: ¿Y si me quedo? Probablemente, saque algo de esta situación surrealista.

Así que respiré hondo en mi cabeza y le dije: “A ver si te entiendo. ¿Tienes novia, pero estás aquí, conmigo, en una cita, porque te gusta cómo visto?”

Asintió, complacido y seguro de su lógica. “Algo así. La quiero, pero necesito… más".

Vale. Yo era el más.

Y así fue como me encontré teniendo una de las conversaciones más curiosas de mi vida.

Si esto me hubiera pasado solo unos meses antes, me habría ido del bar.

De mala leche. Enfadada con él por no decírmelo antes. Conmigo por no preguntar. Como si fuera normal tener que preguntar a la gente que usa las aplicaciones de citas si tienen pareja; ya, ya, ya sé que pasa, pero que sea frecuente no significa que sea NORMAL.

Y segurísimo que habría estado rumiando durante horas acerca de ¿¡Por qué es TAN difícil conocer a alguien a quien no le falte un hervor!? Claramente, estoy condenada a morir bajo una montaña de pelo de gatos. Y ni siquiera tengo gatos. Aún.

Pero ya no era esa chica.

Para cuando conocí al Chico Bumble, mi mentalidad ya había cambiado. Ya había adoptado la perspectiva que en inglés llaman NATO dating (o tener citas sin vincularte emocionalmente al resultado). Y eso había cambiado muchísimo las cosas.

Y a mejor.

Así que si alguna vez has deseado poder relajarte y salir sin que lo que sientes, cómo te sientes, lo que piensas sobre ti o sobre tu vida amorosa (o falta de) dependa de lo que pase en la cita, este libro es para ti.

Pero déjame avisarte de que comprarlo no será suficiente. También vas a tener que leerlo. Hazte con él, pero asegúrate de leerlo y repasarlo de vez en cuando.

Y volviendo al chico en cuestión. En esa cita aprendí varias cosas.

Que aprendí yo

A grandes rasgos:

  • Primero, algunas personas tienen un talento increíble para justificar lo injustificable. ¿Primicia? No. Pero sorprendente, al fin y al cabo.
  • Segundo, no importa lo guapo o encantador que sea alguien, si su lógica es más retorcida que un nudo de ballestrinque, no es el hombre para mí.
  • Tercero, pero no menos importante. A veces quedarse es más entretenido que cualquier cosa que puedas ver en Netflix.

Qué aprenderás tú

Así es cómo va a cambiar tu perspectiva. Con este libro aprenderás:

  • Cómo poner intención sin tener expectativas y mantenerte presente en las citas.
  • La diferencia entre señales de alerta y cuándo decir basta.
  • Por qué la esperanza es un sentimiento inútil en las citas y cómo juega en tu contra.
  • Herramientas para sobrevivir al ghosting, el rechazo y el burnout de las primeras citas como si fueras una profesional.
  • Por qué las citas tiene que ser más hobby que entrevista de trabajo.
  • Cómo pasar de las citas informales a una relación seria (si eso es lo que quieres).
  • Y muchas cosas más.

Tanto si te acabas de quedar soltera, como si pasas de los 40 o estás empezando a tener citas, hacerlo con mentalidad NATO te ayudará a:

  • Replantear el rechazo como un cambio de dirección.
  • Aumentar la seguridad en ti misma y confiar en tus decisiones.
  • Disfrutar del proceso sin obsesionarte con el resultado final.

Porque las citas no tienen que ser perfectas, solo tienen que ser divertidas.

Así que, si quieres volver a disfrutar de tus citas, consigue tu copia de “Al menos hay vino. NATO Dating o cómo tener citas sin apegarte al resultado”.

Y para que tengas una idea de lo que te vas a encontrar, añade tu correo electrónico más abajo y recibirás el "Manifiesto de las citas NATO". Un decálogo para desvincularte emocionalmente del resultado y volver a disfrutar de las citas que tienes en el futuro, sean dos o ciento cuarenta.

¡Nos vemos en el lado NATO!

¡Líbrame del infierno de las primeras citas!

Apúntate y consigue tu Manifiesto de las citas NATO.

    Respeto tu privacidad. Puedes darte de baja cuando te dé la gana y por el motivo que quieras.

    Y tranquila. No está sola. Ni eres tú. Ni estás condenada a elegir entre la soledad eterna o un tarado. Lo único que necesitas para empezar a disfrutar de tus citas hasta que conozcas al hombre de tu vida es un cambio de perspectiva.

    PD: Si no recibes el correo en los próximos minutos, recuerda mirar tu buzón de Spam.